Veo muchas mujeres.
A mí,
me prohibió serlo
el esqueleto
de huesos negros,
el que sólo amaba
lo erecto.
Me raptó,
en su bella telaraña
membranosa,
para rociarme
de vino todas las noches,
para hacerme desear
ser una torre gigante.
Así escupió
en mi sexo,
lo cubrió de tierra
y maldijo sus terribles
dientes afilados.
En una mano
portaba una antorcha.
En la otra,
el bastón del miedo.
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5 comentarios:
Joder, qué bueno, echaba de menos leerte...
ConspiraciónVeraVeguil en los Madriles pendiente, one day, one day, quemaremos esa ciudaddddddddddddddddddddddddddddddd
Besosmilesssssssssssssssssssss
Separado de la redondez, la suavidad y la traición, quedaste en el lado del límite y la muerte...
Aunque los esqueletos negros tienen, también, sus partes líquidas y cálidas.
Felicidades por tu blog. Nos hacemos eco del mismo en:
http://programalaesfera.blogspot.com/2009/11/la-tormenta-en-un-vaso.html
Nos gustaría contar con tus ilustraciones para nuestro próxima aparción en papel.
Saludos, La Esfera Cultural
Muy bueno y brutal.
full, bacano!!! pintas, escribes, dibujas, diseñas, y dicen que debes cantar bien... pero hay algo que no se ha dicho de tí... ERES MUY BELLA
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